martes, 26 de julio de 2011

El verano me afecta

No soy ninguna amante del verano. De hecho, lo detesto. Pero una de las grandes ventajas de vivir en una ciudad costera es que, al menos, puedes tirarte al mar para refrescarte un poco. Lo lamento por las gentes que viven en el interior del país ^^.

El caso es que también lo detesto por otras razones ajenas a la meteorología y la temperatura el ambiente. Esta ciudad se abarrota de turistas prácticamente todo el año, pero en verano parece que algunos incluso duermen en los tejados. ¿Cómo puede haber tanta gente pululando por la calle? No hay manera de meter y alojar a tanto individuo.

Y como algunas veces le da por llover (otra de las suertes de vivir en la costa, llueve hasta en verano), estos turistas no encuentran otra dedicación que acudir a centros comerciales y tiendas del centro a…

¿Comprar? ¡No! A pasear y tocar todo lo que entra dentro del alcance de sus manos.

No me gusta. No me gusta aguantar a los turistas aburridos por el mal tiempo. ¿No pueden irse de museos? ¡Cultura, cultura!

La peor parte es soportar cómo, de forma irremediable, tratan de juguetear con los aparatos de la tienda. Y dado que a poca gente le seduce jugar con los mandos de una tostadora o un aspirador, prácticamente todos se ven llamados por el atractivo brillo de los televisores. Y allí se van… A mover los menús de los Bravia (que, para que nos vamos a engañar, esos televisores brillan que da gusto), a juguetear con las gafas de los televisores 3D de LG, o a tratar de robar a los niños los mandos de las Xbox o la PS3.

Me parece patético. ¡He dicho!

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